El debate sobre si el gas es una fuente de energía renovable o no renovable es un tema que ha generado controversia en los últimos años. Para comprender mejor este tema, es importante entender qué se considera como una fuente de energía renovable y cuáles son los diferentes tipos de gases que existen.
¿Qué es una fuente de energía renovable?
Una fuente de energía renovable se define como aquella que se obtiene de fuentes naturales que son virtualmente inagotables y que se regeneran de forma continua. Estas fuentes de energía no generan emisiones de gases de efecto invernadero y contribuyen a mitigar el cambio climático.

Algunos ejemplos de fuentes de energía renovable son la energía solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica y la biomasa. Estas fuentes de energía se consideran sostenibles a largo plazo, ya que no agotan los recursos naturales y no causan daños significativos al medio ambiente.
Tipos de gases renovables
Existen diferentes tipos de gases renovables que se obtienen a partir de fuentes naturales y renovables. Estos gases contribuyen a la reducción de emisiones de CO2 y fomentan la economía circular. A continuación, se mencionan algunos de los gases renovables más comunes:
- Biometano: se obtiene mediante el proceso de digestión anaerobia de materiales orgánicos biodegradables, como residuos orgánicos domésticos, industriales, agrícolas, lodos de depuradora y deyecciones ganaderas, así como cultivos energéticos.
- Hidrógeno renovable: es el hidrógeno obtenido de fuentes renovables, a través del proceso power-to-gas (electrólisis del agua con electricidad renovable sobrante).
- Gas sintético (Syngas): se obtiene mediante el proceso de gasificación térmica de materiales orgánicos, principalmente lignocelulósicos (residuos forestales y agrícolas).
Estos gases renovables tienen un papel clave en el proceso de descarbonización, ya que contribuyen a la reducción de emisiones de CO2 y fomentan la economía circular sin necesidad de grandes inversiones en infraestructuras.
El gas natural: ¿renovable o no renovable?
Aunque el gas natural es una fuente de energía menos contaminante en comparación con los combustibles fósiles, como el petróleo y el carbón, no se considera una fuente de energía renovable. El gas natural se forma a partir de la descomposición de materia orgánica a lo largo de millones de años y su extracción implica la perforación de pozos en la tierra.
A diferencia de los gases renovables mencionados anteriormente, el gas natural no se regenera de forma continua y su explotación puede tener un impacto negativo en el medio ambiente, como la liberación de metano, un gas de efecto invernadero muy potente.
Es importante destacar que, si bien el gas natural es una fuente de energía más limpia en comparación con los combustibles fósiles, su uso no está exento de impactos ambientales y no se considera una solución a largo plazo para la transición hacia un sistema energético más sostenible.
El gas natural no se considera una fuente de energía renovable debido a su origen no renovable y a los impactos ambientales asociados con su extracción y uso. Sin embargo, existen otros gases renovables, como el biometano, el hidrógeno renovable y el gas sintético, que se obtienen a partir de fuentes naturales y renovables y que contribuyen a la reducción de emisiones de CO2 y al fomento de la economía circular.
Es importante promover el uso de estas fuentes de energía renovable y seguir investigando y desarrollando tecnologías que permitan una transición hacia un sistema energético más sostenible y menos dependiente de los combustibles fósiles.
